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Sábado, 1 de agosto de 2026

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san Alfonso María de Ligorio


Jeremías 26:11-16, 24
Salmos 69:15-16, 30-31, 33-34
Mateo 14:1-12

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Reflexiones Similares

¿desperdicio o sacrificio?

“Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista” (Mateo 14:8).

   Las lecturas de la misa de hoy se centran en dos hombres santos cuyas vidas fueron ignoradas por personas poderosas. La vida de Jeremías estuvo a punto de ser aniquilada por líderes religiosos furiosos (Jer 26:11ss). Afortunadamente, se le perdonó la vida (Jer 26:24). La vida de Juan Bautista fue sacrificada como un acto inútil por el rey Herodes para recompensar a la hija de su esposa por un baile (Mt 14:10ss).

   Imaginemos un cordero perfecto e inmaculado en tiempos de Cristo. El corderito crece durante un año y luego se lleva al templo para ser sacrificado. Su vida tiene un solo propósito: ser sacrificado prematuramente como acto de adoración a Dios. Jesús mismo fue el “Cordero de Dios” sin mancha (Jn 1:29), quien bajó del cielo para ser ofrecido por nuestra salvación. Su vida fue sacrificada en la cruz para satisfacer a los líderes religiosos envidiosos.

   Ahora piensa en tu propia vida. ¿La has malgastado por culpa de otros que no se preocupan por tu bienestar? Si es así, ¿puedes ofrecer tu vida a Dios como sacrificio vivo (Rom 12:1), un acto de adoración a Dios?

   Puede parecer que has desperdiciado tu vida en vano (Is 49:4), sin ningún propósito. Quizás incluso los malvados del mundo la hayan maltratado. Sin embargo, tu vida sacrificada, al ofrecerla a Dios, tiene un valor inestimable. Con el Señor, nada se desperdicia (Mt 14:20). Ofrece toda tu vida a Dios como sacrificio de alabanza (Sal 50:23). Entonces tu vida será un tesoro escondido en Su Reino (Mt 13:44).

Oración:  Padre, que nunca desperdicie ni un solo día de mi vida cuando en cambio podría estar sacrificialmente amándo.te y sirviéndote

Promesa:  “El Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos” (Sal 69:34).

Alabanza:  Uno de los feligreses de san Alfonso le dijo: “Es un placer escuchar tus sermones; te olvidas de ti mismo y predicas a Jesucristo”.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  La revision no estaba disponible en el momento de la impresión ni al ingresar al sitio web.

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