adoración demoníaca
“Por esto, queridos míos, eviten la idolatría” (1 Corintios 10:14).
Cuando al comulgar recibimos y comemos del único pan, “todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo” (1 Co 10:17). Compartimos el cuerpo y la sangre de Cristo (1 Co 10:16). Sin embargo, cuando nos sometemos en actividades de este mundo, podemos involucrarnos en la adoración de ídolos y comunicarnos con el mundo pagano. Es posible que sin saberlo nos hayamos convertido en “cómplices con los demonios” (ver 1 Co 10:20).
Una adoración sacrificial es simplemente abandonarnos a algo o alguien. Hoy en día la adoración de ídolos se lleva a cabo en fiestas, conciertos, eventos deportivos, cantinas, moteles, o centros comerciales. Cuando participamos con desenfreno, idolatramos a un artista o atleta, caemos en relaciones sexuales pecaminosas (ver Ef 5:5), o invertimos una cantidad inapropiada de tiempo o dinero en algo, podemos estar adorando a ídolos, compartiendo con ellos, y sin saberlo nos convertimos en cómplices de los demonios.
“Ustedes no deben beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios. ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Pretendemos ser más fuertes que Él? (1 Co 10:21-22) “¡Es a Dios a quien debes adorar”! (Ap 22:9)
Oración: Padre, líbrame de cualquier enredo inconsciente que pueda tener en lo oculto.
Promesa: “El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón” (Lc 6:45).
Alabanza: María, la Virgen Inmaculada, reflexionó sobre los misterios del amor de Dios en su corazón y tenía palabras de alabanza y gozo en sus labios.
Referencia:
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