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Lunes, 28 de septiembre de 2026

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san Wenceslao
santos Lorenzo Ruiz Y Compañeros


Job 1:6-22
Salmos 17:1-3, 6-7
Lucas 9:46-50

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cómo amar al señor incondicionalmente

“En todo esto Job no pecó ni dijo nada indigno contra Dios” (Job 1:22).

   En un solo día, Job sufrió la destrucción de tres negocios y la terrible tragedia de la muerte de sus diez hijos. En su profundo dolor, Job dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allí. El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó: ¡bendito sea el nombre del Señor!” (Jb 1:21) Job amaba a Dios incondicionalmente. ¿Cuántos creyentes han dicho alguna vez: “Bendito sea el nombre del Señor” en tales circunstancias?

   El Señor también quiere que lo amemos incondicionalmente. Nos dará gracia tras gracia para llevarnos a la cima del amor, que es el amor incondicional. Debemos aceptar la gracia de la humildad, ser como niños y acoger a quienes hacen lo mismo (ver Lc 9:48). Esta humildad nos abre a una obediencia que llega hasta aceptar muchas cruces de Jesús (ver Fil 2:8). Al sufrir estas cruces, nos purificamos más profundamente y avanzamos en el camino del amor incondicional. En medio de todo esto, el Señor nos concederá mayor fe, virtud, discernimiento, dominio propio, perseverancia, piedad, amor fraternal y, finalmente amor incondicional (ver 2 Pe 1:5-7). Además, el amor incondicional “brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera” (1 Tim 1:5). Todo lo que necesitamos hacer es poner nuestra mano en la mano de Jesús y obedecerle paso a paso mientras Él nos conduce a la cima del amor incondicional.

   Que anhelemos amar al Señor incondicionalmente más que cualquier otra cosa en la vida. El Señor sin duda nos dará este amor.

Oración:  Padre, que pueda vivir para amarte con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y con toda mi mente (Lc 10:27).

Promesa:  “El que recibe a este niño en mi Nombre, me recibe a Mí, y el que me recibe a Mí, recibe a aquel que me envió” (Lc 9:48).

Alabanza:  San Wenceslao, gobernante de Bohemia, trabajó por las necesidades religiosas y educativas de su pueblo.

Referencia:  

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