< <  

Domingo, 16 de agosto de 2026

  > >

20vo domingo de Tiempo Ordinario


Isaías 56:1, 6-7
Romanos 11:13-15, 29-32
Salmos 67:2-3, 5-6, 8
Mateo 15:21-28

Ver Lecturas en Inglés
Reflexiones Similares

¿quejoso o humilde?

“Pero él no le respondió nada” (Mateo 15:23).

   Aunque la interacción de Jesús con la mujer cananea suena dura a nuestros oídos modernos, Jesús está poniendo a prueba la fe de la mujer (Mt 15:23ss). San Agustín comenta que Dios podría parecer que rechaza nuestras oraciones inicialmente para permitir que nuestros corazones se expandan y sean capaces de recibir lo que Él desea darnos. Los caminos de Dios son muy superiores a los nuestros (Is 55:8-9).

   La mujer pasó la prueba con nota. Demostró humildad y fe. No protestó ni se quejó por cómo la trataba Jesús. Podría haberse sentido orgullosa u ofendida, como reaccionan tantos hoy en día. Podría haberse dado por vencida y regresar a casa. Sin embargo, su fe persistió y su humildad brilló. Jesús le concedió su petición y le dedicó el mayor cumplido: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!” (Mt 15:28)

   ¡Ojalá los escribas, fariseos y ancianos del pueblo judío hubieran reaccionado ante Jesús con tanta fe y humildad! Ojalá la gente de Nazaret tuviera tanta fe y humildad, en lugar de responder a Jesús “se enfurecieron” (Lc 4:28). Ojalá los hebreos en el desierto hubieran actuado con tanta humildad y fe en lugar de con quejas y dudas (Éx 16:2; Núm 11:1).

   ¿Y qué hay de nosotros hoy? ¿Nos quejamos porque nuestras oraciones parecen no ser respondidas? ¿Perdemos la fe si nos parece que el Señor no nos escucha? Siempre hay un mayor nivel de fe y humildad al que podemos aspirar. ¿Podemos humillarnos y perseverar en las pruebas? ¿Podemos confesar que “somos simples servidores” (Lc 17:10), sin derecho a recibir nada del Señor? Cuando no entendemos al Señor, ¿nos quejamos o somos humildes?

Oración:  Padre, “…que venga tu Reino, que se haga tu voluntad” (Mt 6:10).

Promesa:  “…mi Casa será llamada Casa de oración para todos los pueblos” (Is 56:7).

Alabanza:  Que todos los pueblos te alaben, Oh Dios; que todos los pueblos te alaben.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  La revision no estaba disponible en el momento de la impresión ni al ingresar al sitio web.

El Nihil Obstat establece que no existe impedimento para la publicación de un libro o folleto. No implica acuerdo con contenido, opiniones o afirmaciones expresadas en el mismo.