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Sábado, 5 de septiembre de 2026

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santa Teresa de Calcuta


1 Corintios 4:6-15
Salmos 145:17-21
Lucas 6:1-5

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Reflexiones Similares

morir por ser pro-vida

“…soy yo el que los ha engendrado en Cristo Jesús, mediante la predicación de la Buena Noticia” (1 Corintios 4:15).

   Pablo fue el padre espiritual de los cristianos corintios. Los engendró mediante la predicación del Evangelio (1 Co 4:15). Fue también el padre espiritual de Onésimo (File 10) y de Timoteo (1 Tim 1:2; 2 Tim 1:2).  Pedro fue el padre espiritual de Marcos (1 Pe 5,13), y la Santísima Virgen María fue elegida por Jesús en el Calvario para ser la madre espiritual del discípulo amado y de todo “el resto de su descendencia, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y poseen el testimonio de Jesús” (Jn 19:26; Ap 12:17). Todos estamos llamados a engendrar espiritualmente muchos hijos compartiendo el Evangelio.

   ¿Estás dispuesto a ser fértil y multiplicar espiritualmente? (ver Gn 1:28) Para concebir, dar a luz y discipular a tus hijos espirituales, debes sufrir. Debes convertirte en una persona “condenada a muerte” (ver 1 Co 4:9). Para dar vida espiritualmente, debes morir al yo. Esto significa volverte un necio por causa de Cristo: débil, objeto de burla, “sufriendo hambre, sed y frío. Somos maltratados y vivimos errantes” (1 Co 4:10-11). El trabajo que debes soportar para dar a luz espiritualmente a menudo implica trabajar duro en labores manuales, sufrir persecución y ser calumniado (1 Co 4:12-13).

   Para dar vida debemos amar, y eso significa dar la vida unos por otros (1 Jn 3:16). Por lo tanto, nos vemos tentados a ser espiritualmente anticonceptivos y abortivos. Nos sentimos tentados a elegir la muerte en lugar de la vida (ver Dt 30:19-20). Sin embargo, debemos rechazar la «cultura de la muerte» y elegir la vida en plenitud (Jn 10:10) eligiendo amar, incluso hasta la muerte.

Oración:  Padre, permíteme engendrar todos los hijos espirituales y biológicos que me estás llamando a tener.

Promesa:  “El hijo del hombre es dueño del sábado” (Lc 6:5).

Alabanza:  La Madre Teresa explicó a un sacerdote su perspectiva sobre el ministerio a los pobres tocándole los cinco dedos de la mano y diciendo: “lo hicieron conmigo” (ver Mt 25:40).

Referencia:  

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