trinidad-unidad
“Traten de conservar la unidad” (Efesios 4:3).
El Señor nos ha llamado a ser unidos — como lo es la Santísima Trinidad (ver Jn 17:21). Jesús murió (Jn 11:51-52) para que nosotros fuéramos bautizados en un solo Cuerpo, y un solo Espíritu (1 Co 12:13), en una misma esperanza, “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre” (Ef 4:5-6).
Porque nuestra Trinidad-unidad está en el corazón del plan de Dios, es el objetivo principal del maligno. Consecuentemente, debemos “de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Ef 4:3). Para preservar y profundizar nuestra unidad con el Señor, en la Iglesia, y en el matrimonio y familia, debemos:
- renovar nuestro Bautismo y entregar nuestra vida totalmente a Cristo,
- “llénense del Espíritu Santo” (ver Ef 5:18) y nunca sofocar el Espíritu de unidad (ver 1 Tes 5:19),
- arrepentirnos de los pecados, porque los pecados dividen el cuerpo de Cristo,
- recibir la Santísima Comunión diariamente o lo más frecuente posible,
- someternos a la autoridad de la Iglesia, porque no existe la unidad sin haber autoridad, y
- perdonar setenta veces siete (Mt 18:22).
El Señor nos manda: “Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante al vinculo de la paz” (Ef 4:3). Obedezcan al Señor de la unidad.
Oración: Padre, para preservar la unidad aceptare Tú gracia para tomar la cruz y humillarme. Danos un nuevo Pentecostés de unidad.
Promesa: “Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador” (Sal 24:5).
Alabanza: San Juan Capistrano se dedicó a aumentar la fecundidad de sus hermanos y hermanas franciscanos.
Referencia:
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