en pocas palabras
Jesús dijo: “¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos” (Lucas 10:3).
Jesús dio a sus discípulos mandatos muy sencillos, dijo:
- “Rueguen al dueño de los sembrados” (Lc 10:2).
- “¡Vayan!” (Lc 10:3).
- Digan “paz” a cualquier casa que entres (Lc 10:5).
- “No vayan de casa en casa” (Lc 10:7).
- “coman lo que les sirvan” (Lc 10:8).
- “curen a sus enfermos” (Lc 10:9).
- “digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’” (Lc 10:9).
- Sacudan el polvo “que se ha adherido a nuestros pies” (Lc 10:11).
Estos son solo algunos de los sencillos mandatos del Señor para nosotros, Sus discípulos. Cuando los discípulos hacemos estas cosas sencillas, agradamos a Dios, guiamos a las personas hacia Su Reino y transformamos el mundo. El cristianismo es sencillo. Eso no lo hace fácil. Sin embargo, la simplicidad del cristianismo básico hace que la vida en Cristo sea accesible para todo aquel que ha decidido vivir para Jesús. No tenemos que ser inteligentes, famosos, prósperos, educados o respetados para ser grandes cristianos. El cristianismo es sencillo. Por su gracia, simplemente haz lo que Jesús te dice (Jn 2:5).
Oración: Padre, envía al Espíritu Santo para hacer mi vida sencilla, menos desordenada y más libre.
Promesa: “… con mi propia carne, veré a Dios” (Jb 19:26).
Alabanza: Manuel rezó una novena a santa Teresita con la intención de que su hijo encontrara trabajo. El último día de la novena, le ofrecieron un buen trabajo.
Referencia:
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