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Martes, 8 de agosto de 2017

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santo Domingo de Guzmán


Números 12:1-13
Salmos 51:3-7, 12-13
Mateo 14:22-36

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taller de reparaciones

"Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés" (Números 12:1).

Hace algunos años, cuando se conoció la noticia de los escándalos sexuales de algunos sacerdotes católicos, un hombre fue a reprender públicamente a todos los sacerdotes, incluso, en ocasiones, durante la Santa Misa. Esto me enfureció hasta el punto que tuve que llevar esto al Sacramento de la Reconciliación. Un santo sacerdote que yo conocía estaba confesando ese día. Con tranquilidad pacífica, en voz baja, él mencionó que es una obra de misericordia espiritual soportar y sufrir con paciencia y que a su vez podría ser ofrecido como reparación a Dios por todos los afectados por el escándalo.

Consideré a este santo sacerdote que era, como Moisés, "un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra" (Num 12:3). Cuando fue reprendido erróneamente, él respondió en oración por la sanación de su torturador.

Moisés oró por Miriam después de que ella lo acusó, y ella fue curada (Num 12:13ss). Jesús oró y sufrió por sus acusadores, y a los que se arrepintieron y lo recibieron les fue dada vida eterna en Él. Él "sufrió con paciencia" y logró la mayor obra de misericordia, muriendo por sus enemigos (ver Rom 5:8-10).

Muchas hermanas y hermanos religiosos, y sacerdotes han dedicado sus vidas a hacer actos de reparación. Sin embargo, las vocaciones en América, y los talleres de reparación, no están aumentando tan rápido como se necesita. Tal vez esto se ha traducido en el aumento del pecado, en parte debido a algún quebrantamiento que no ha sido reparado. Hay un gran atraso en los talleres de reparación de Dios, y Él siempre está contratando obreros. ¿Quién va a trabajar para Jesús haciendo su trabajo de reparación con paciencia, gracia y misericordia? Sé "un reparador de brechas" (Is 58:12). "Restaurar la Casa de nuestro Dios" (2 Cr 24:5).

Oración:  Jesús, no permitiré que Tu reino siga empeorando. Dame la gracia de arreglar lo que está roto (Is 61:1-3; Lc 4:18-19).

Promesa:  Jesús dijo: "Soy yo, no teman" (Mt 14:27).

Alabanza:  Santo Domingo trajo de vuelta a muchos a la Iglesia por la predicación de la verdad y la oración del rosario.

Referencia:  (Esta enseñanza fue presentada por un miembro del equipo editorial).

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 15 de mayo de 2017.

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