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Martes, 2 de agosto de 2016

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san Eusebio de Vercelli
san Pedro Julián Eymard


Jeremías 30:1-2, 12-15, 18-22
Salmos 102:16-23, 29
Mateo 14:22-36

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el que se hunde

"Señor, si realmente eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua" (Mateo 14:28).

"Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús" (Mt 14:29). Pedro empezó a tener miedo y comenzó a hundirse. Después de sacarlo, Jesús exclamó: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?" (Mt 14:31) Si Jesús se decepcionó por la poca fe de Pedro, ¿qué pasaría con la fe de aquellos que se quedaron en el barco? Si Jesús está disgustado con el que se hundió en el agua, ¿qué pasaría con los que ni siquiera tratan de esforzarse para evitar hundirse? "Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?" (Lc 18:8)

¿Recuerdas cuando los discípulos no pudieron liberar a un muchacho de un demonio? Jesús no culpó ni al diablo, ni al muchacho ni al padre. Culpó a la falta de fe de los discípulos (Mt 17:19-20). Si pudieran tener solo un poco de fe, del tamaño de una semilla de mostaza, podrían haber liberado al muchacho (Mt 17:20). Es más, la mayoría de nosotros no hemos logrado expulsar demonios; ni siquiera poseemos fe suficiente para tratar de lograr una expulsión. Tendrá que repetirnos Jesús: "¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?" (Mt 17:17)

Jesús tiene una medida de fe mucho más alta que la que tenemos. Sus caminos no son los nuestros (Is 55:8). Pide y espera más fe.

Oración:  Padre, borra la forma que usé para pensar sobre la fe. Permíteme empezar de nuevo y creer.

Promesa:  "Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios" (Jer 30:22).

Alabanza:  San Eusebio aprendió la fe de su padre quien había sido martirizado. Su fe permaneció firme a pesar de la prisión, golpes y hambre.