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Lunes, 18 de marzo de 2013

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san Cirilo de Jerusalén


Daniel 13:1-9, 15-17, 19-30, 33-62
Salmo 23:1-6
Juan 8:12-20

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baño y cuerpo

"Ella decidió tomar un baño" (Daniel 13:15).

La primera lectura de hoy es más que una simple historieta del bien que triunfa sobre el mal. Es una presentación previa del Antiguo Testamento del Bautismo. Cuando Susana entra a bañarse (Dn 13:17-18) está rodeada del poder del mal, representado por dos ancianos corruptos. Susana es ve atrapada en el dilema de entregarse al mal para salvar su vida o mantenerse en santidad y pureza al costo de perder la vida (Dn 13:22). Susana sale de su baño con la determinación de confiar en Dios, diciendo a los jueces malvados: "Es mejor caer inocentemente en sus manos, que pecar frente a mi Señor" (Dn 13:23).

Susana salió de las aguas de su baño libre, pura y victoriosa sobre el poder de las tinieblas. Cuando somos bautizados, emergemos de las aguas redimidos y libres de condena (Cf Rm 8:1). La mayoría de nosotros fuimos bautizados de bebés. No nos acordamos haber emergido de las aguas libres y victoriosos. Por ello, la Iglesia en su sabiduría nos llama a que renovemos regularmente nuestro bautismo. Esto hace nuestro Bautismo nuevo y vivo para nosotros. Nos reta a que vivamos nuestro Bautismo como un modo de vida nuevo, santo y lleno de fe.

En unas cuantas semanas, tu renovarás tu Bautismo en la vigilia de Pascua y/o en la Misa del Domingo de Pascua. Al igual que Susana, decídete a confiar y entregar tu vida completamente al Señor. Prepárate ahora a renovar tu Bautismo. Rechaza el pecado y a Satanás. Ten hambre y sed de santidad (Mt 5:6). Rechaza a comprometerte con el reino de la oscuridad en todos los sentidos, incluso si debes resistir la persecución para obtener la santidad (Cf Mt 5:10). Escoge ser puro como Jesús es puro (1 Jn 3:3)

Oración:  Jesús, diste Tu cuerpo por mí (Lc 22:19). Yo doy mi cuerpo por ti. Glorifícate en mi cuerpo (1Cor 6:20).

Promesa:  "El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas" (Salmo 23:1-3).

Alabanza:  San Cirilo animaba a los catecúmenos: "Remueve todos los obstáculos y las piedras que te hacen tropezar para que puedas ir derecho en el camino a la vida eterna".

Rescripto:  †Reverendísimo Joseph R. Binzer, Obispo auxiliar y Vicario general de la Arquidiócesis de Cincinnati, 27 de septiembre de 2012

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